Capítulo II (Adiós Corazón)

Capítulo II

Me quede helado al oír su respuesta tan seria y cortante. ¿Porque no me quiere decir su nombre? Pero al ver su mirada café sobre mis ojos  a manera de regaño, mejor guarde silencio. Justo cuando llegábamos al frente de la tienda Stephanie me volvió a hablar:

-¿Porque me has preguntado sobre ella, cuando aún no se tú nombre?
-Me llamo David, mucho gusto Stephanie.
-Ahora no tiene sentido que me digas tú nombre, ¿sabes porque? el peor error que pudiste haber cometido es haberme dicho que la conocías a ella.

Giro molesta hacia la tienda, abrió la puerta y cuando pense que iba a entrarse, volteó la mirada, me observo seriamente y me dijo:

-¿Quieres la vacante, sí o no?
-No gracias, no creo que sea lo mejor trabajar aquí.

En ese momento un señor de unos cincuenta años aproximadamente sale de la tienda. Tenía una barba tan grande que me recordaba a Santa Clos. Usaba los lentes detras de una mirada ya gastada de tanto trabajar. El señor simplemente me observo y le hablo a Stephanie.

-¿Este es el joven que viene a la plaza vacante?
-Sí, es él -contesto Stephanie- su nombre es David.
-David, mucho gusto, mi nombre es Estuardo; un gusto conocerte, espero te agrade trabajar con nosotros estos dos meses.
-¿Dos meses? -interrumpí-
-Sí, dos meses-afirmo- esto se debe a que la señorita que me ayudaba enfermó y ahora se encuentra en el Hospital. Justamente hoy por la noche entra a la cirugía; a pesar que los doctores le dijeron que en dos meses regresaría a trabajar, no creo que sea posible por su enfermedad.
-¿Y ella donde esta?
-Esta en el Hospital General en la Zona 1, se llama…
-¡Papá! -interrumpió Stephanie- lo vas a contratar, tendremos tiempo después para hablarle de ella.

Él la volteó a ver y con una mirada tan profunda como la de su hija le respondió:

-Recuerda que fue un accidente, nunca fue su intención; – y luego mirándome me dijo – Bienvenido a mi empresa, espero que te sientas bien, mi hija te explicará todo. Yo me debo ir de viaje, regreso en quince días.

Y con un apretón de manos, se cerro el contrato. Tenía un empleo y aún más intrigado me dejo el saber que una chica estaba enferma y que esa chica podría ser la que en mis sueños noche a noche aparecía.

 

 

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